El genial arte del código QR de Đorđe Jandrić en Zagreb

Hay un artista, Đorđe Jandrić, que hizo algo muy bonito en su primera exposición en el Instituto de Arte Contemporáneo de Zagreb. Imagina que entras en una galería y ves un montón de dibujos que a primera vista sólo parecen números y garabatos sobre papel. Pero aquí es donde la cosa se pone chula: cada pieza tiene un código QR que te hace pasar de mirar algo en la pared a sumergirte en una extensión digital del arte. Es como un pasadizo secreto del mundo físico al digital, allí mismo, en la galería.

 

No cualquier dibujo

No son bocetos corrientes. La obra de Jandrić juega con los números naturales y los ceros para llevarte a una dimensión diferente: no sólo el espacio y el volumen, sino también el tiempo e incluso Internet. ¿El as bajo la manga? Códigos QR. Toman estos dibujos en blanco y negro aparentemente sencillos y abren toda una nueva frontera digital que va mucho más allá del papel.

 

El hombre detrás del arte

Đorđe Jandrić es un tipo que empezó en la arquitectura, pero luego dio un giro brusco hacia la escultura porque no podía dejar de pensar en tres dimensiones. Lo suyo son los números, el dibujo, el espacio y cómo todo eso se relaciona para crear algo significativo. Una de sus grandes ideas es el “Montón”, que consiste en ver escultura potencial en cualquier montón de material. Su obra dice que cualquier cosa puede ser arte, y ahora, con los códigos QR, eso incluye el espacio digital.

 

¿Qué tienen de especial los códigos QR en el arte?

Lo que Jandrić está haciendo con los códigos QR es bastante innovador. No es sólo un truco; es un puente entre el arte que puedes tocar y el arte con el que puedes interactuar en tu teléfono o tableta. Esto hace que toda la experiencia sea interactiva. No te limitas a mirar, sino que exploras. Desafía lo que solemos considerar escultura o arte, mezclando lo real con lo virtual.

Su exposición en Zagreb no se limitó a mostrar unos dibujos geniales. Se trataba de mostrar cómo el arte puede evolucionar y conectar con nosotros de nuevas formas, gracias a la tecnología. La obra de Đorđe Jandrić es un empujón para que nos replanteemos qué puede ser el arte y cómo puede llegar hasta nosotros, haciendo que el viaje del ojo al arte y al mundo digital sea una aventura.